domingo, 16 de diciembre de 2012

Rana con flauta


Elba Rodríguez Ávalos
 
Cuentan los que cuentos cuentan que hace mucho tiempo, cuando la Tierra era todavía una masa tibia, cerquita del enfriamiento, surgieron las ranas. Eran muy pocas. En verdad eran poquísimas: sólo una por color.

Eso sí, eran diversas: la verde, la parda, la amarilla, la de manchas negras, la roja...

La rana verde pensó cómo pegar el salto más largo que jamás pudiera dar rana alguna, para llegar al firmamento y buscar allá arriba nuevos vecinos, o incluso para ver si notaba saltos de ranas acá abajo.

Para lograrlo, se inventó un método: como nació con el don de la música, de un carrizo se hizo una flauta, virtud que le admiraba el resto de amigas raniles.

Se acomodó sobre sus ancas para tocar a sus anchas, sin prisas, suavecito. Nació el viento con su música y la elevó por fuera del planeta.

Poco a poco fueron surgiendo nuevas notas que corrieron a acomodarse alrededor de la rueda mundo, sonorizándolo al tiempo que lo iba pintando de azul y blanco en la parte más alta. De su sonido nacieron también las nubes.

La luna, al escuchar las dulces melodías de la flauta de la rana, como cobra hipnotizada por la flauta de un gurú, rodó cerca de ella lo más que pudo, cuidadoso de no interrumpirla.  

Ante la cercanía plateada, algo le pasó a la rana, que de pronto se vio envuelta en una luz extraordinaria: un manantial luminoso que descendía alegre, melódico, desde su flauta. Surgió así el alba, conforme la luna se iba quedando dormida, sonriente, arrullada por la música de la ranita.

Y abajo brotó la vida. La bola entera fue llenándose de flores que muy pronto se vieron rodeadas por abejas, mariposas y colibríes. Crecieron árboles llenos de frutos y aves cantoras de llamativos colores en sus plumas. Nacieron peces en las aguas. El mundo se volvió un lugar mágico, como el arco iris  luego de la lluvia con sol.
Cada vez que la luna comienza a retirarse y el sol todavía no se anima del todo  a asomarse, vuelve a sonar la flauta de la rana que desciende su música suavecita y cálida, en notas mariposas que envuelven al Universo. ¿Escuchas?

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